Cómo superar el estrés

Los desafíos que se van presentando en la vida abruman nuestra mente sobreexigiéndonos física y mentalmente. En nuestro cuerpo se produce un desequilibrio elevando la presión sanguínea y cardíaca, aumenta la segregación de adrenalina y suprarrenales como también el nivel de azúcar en la sangre.

Si pensamos que nuestro cuerpo funciona como una maquinaria de precisión, el solo hecho de que un órgano se encuentre descompensado podemos comprender lo perjudicial que sería encontrarnos en un estado de tensión que desembocará en un estrés dañino, porque cabe destacar que existe un estrés beneficioso que es aquel que se siente por ejemplo en una competencia deportiva.

En esta situación se encuentra un estrés moderado que el deportista aprovecha para lograr su objetivo.Por el contrario el estrés maligno es el que ocurre al emprender un proyecto con una ciega carrera hacia la meta, sin planificación previa ni análisis en cuanto a posibilidades y habilidades sin las cuales se caerá infinidad de veces.

Como entramos en esa ciega carrera no nos es posible ver que estamos equivocados y no conseguimos ningún beneficio. Las hormonas del estrés, o sea las suprarrenales y la adrenalina se elevan a un nivel superior del que soporta nuestro organismo y por lo tanto ese desequilibrio provocará a su vez el desequilibrio mental y físico.

Para evitar el estrés es forzoso cambiar nuestros hábitos cotidianos y realizar también un cambio en nuestra forma de actuar frente a situaciones adversas no compatibles con nuestra forma de pensar.Es decir evitar las discusiones por incompatibilidad de ideas. Frente a una discusión, el ritmo cardíaco se eleva.

Alguna vez nos encontramos en esta situación o la vivimos como espectadores y pudimos preciar que el rostro de la persona que está discutiendo, de repente se torna rojizo; es común que se le hinche las venas del cuello y aunque no lo podamos sentir, seguramente su presión arterial se habrá elevado, con peligro de producirse un ataque cardíaco o cerebrovascular.

Un buen descanso con siete u ocho horas hace que nuestro cuerpo esté preparado para afrontar un nuevo día laboral.A veces nos encontramos realizando tareas que no son acordes a nuestra formación y por lo tanto las realizamos con desgano, pero como es necesario realizar una actividad a fin de obtener un sustento económico las realizamos con el malestar cotidiano que conlleva a un estrés maligno lo cual contribuirá a bajar nuestro autoestima.

Si nos encontramos en estas circunstancias, tomemos lo bueno de nuestra actividad aunque no nos guste indudablemente podremos extraer de ella algún beneficio para que nuestro autoestima no decaiga.

Disfrutar de unos minutos de descanso o de un día al aire libre lejos del bullicio y presiones laborales no tienen porque crear ningún remordimiento. Somos seres valiosos y tenemos todo el derecho de regalarnos momentos gratos de esparcimiento.Establecer prioridades, analizando cada una de las situaciones que se nos presentan día a día y siendo conscientes de su verdadera importancia.

Infinidad de veces nos preocupamos demasiado con razón o no por circunstancias que una vez resueltas nos damos cuenta de su ínfima importancia complicando no solamente nuestra existencia sino la de todos aquellos que nos rodean incluyendo a los que están más allá del entorno familiar.

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