El éxito y la felicidad
Desde el primer momento que nos subimos al fascinante e impredecible viaje de la vida deseamos el éxito y la felicidad pero nos encontramos con situaciones inciertas en cuanto a la bifurcación de sus caminos. La elección del camino correcto siempre se encuentra a nuestro libre albedrío. En la búsqueda hacia ese camino se nos presentan interminables cuestionamientos orientados a alcanzar el éxito y la felicidad.
En un mundo donde el éxito es sustancialmente importante corremos hacia él ciegamente cayéndonos una y otra vez repetitivamente, hasta muchas veces decimos que cuando nos parece que estamos a un paso de alcanzarlo alguien o algo nos interrumpe este paso imposibilitándonos nuestra llegada.
Desde niños hemos escuchado de nuestros mayores que si nos caíamos teníamos que levantarnos y seguir caminando, “a golpes se hacen los hombres” y así lo hicimos. Nos caíamos y enseguida nos levantábamos previo llanto o berrinche por no conseguir lo que queríamos.
En aquellos tiempos tropezábamos en la calle con una baldosa un poco levantada y ella se convertía en la enemiga culpable de nuestras rodillas heridas, nunca podíamos ponernos a pensar que éramos nosotros los únicos culpables por no caminar bien o no mirar donde estábamos poniendo nuestros pies, que con sólo levantar un poco más de lo normal la pierna hubiésemos podido sortearla evitando esa caída. Al mirar nuestras rodillas con lastimaduras sangrantes cada gota de sangre que comenzaba a descender por nuestra pierna era un hilo de sinsabor y dolor punzante en nuestro cuerpo infantil.
Llantos e improperios hacia aquella baldosa se elevaban mientras se dibujaban grisáceas nubes de intensa tristeza que se desprendían de la densa cortina de lluvia salada arrojada por pestañas desalineadas de un rostro transformado por el dolor. Un dolor que nos irá acompañando caprichosa y sistemáticamente a lo largo de nuestro viaje. Porque así es este viaje y así es el dolor. Qué sentido tiene este viaje si no es sentir dolor, alegría, tristeza, felicidad, éxitos y fracasos.
Todo ser humano pretende que en el tránsito de este viaje solo existan estaciones cuyo letrero diga: FELICIDAD, ALEGRÍA, ÉXITO, quedándose en ellas permanentemente, pues en este viaje las estaciones son muy variadas y de pronto el dolor se convierte en un tirano que mueve los hilos de nuestro destino haciéndonos pasar por él, somos nosotros que como seres con razonamiento podemos obligarnos a escapar de ese resabio que suele alejar al tirano.
Sin lugar a duda indefectiblemente todos pasaremos por él y somos nosotros mismos quienes tenemos la obligación de saber evadir los estigmas que acostumbra dejar.
