El perjuicio de la ansiedad

Muchas veces somos nosotros mismos quienes nos enjaulamos, subestimándonos, llenándonos de miedos absurdos o simplemente hablando con palabras vacías de efecto, palabras que quedan solo en esto, solo palabras, ninguna acción, tenemos una idea para proyectarla, estamos seguros de poder cumplir con nuestro objetivo sin embargo no nos animamos a concretarlo por intemperancia.

Ante la primera decepción de un proyecto inconcluso aparece la angustia, la desilución y el temor de empezar otro por miedo a que todo se repita. Entonces aparecen las excusas interminables, mientras tanto la vida sigue su recorrido, el tiempo avanza y nos quedamos esperando un momento en el cual nuestra cabeza nos diga sí ahora sí llegó tu momento perfecto para tomar la decisión.

Probemos actuar con serenidad escuchando al otro, entendiendo su posición sin exaltarnos, sin querer imponer nuestro pensamiento, sin dejarnos gobernar por el ego, abriendo nuestra mente, exponiendo nuestras razones podremos llegar a concordar con la persona que estamos discutiendo aceptando sus razones. Esta clase de emociones son como las conexiones eléctricas de una casa que se encuentran dentro de las paredes, aunque no las veamos están y puede producirse un corto circuito si no mantenemos el sistema eléctrico, pues en nuestro organismo sucede algo comparable.

Si no cuidamos nuestro sistema emocional estas emociones conflictivas como la agresividad, el egoísmo, la tristeza, la ansiedad, el rencor, el miedo y toda emoción fuerte, puede producirse entre ellas un corto circuito que nos desequilibren emocionalmente perjudicándonos sustancialmente, sin que ellas sean emociones innecesarias, por el contrario las necesitamos pero no en demasía, sino controladas a nuestra voluntad para que no nos dañen mentalmente sobretodo en las relaciones con nuestros semejantes, porque nos cercan el camino hacia los momentos de felicidad, muchas veces causándonos el tan temido estrés, el cual a su vez nos afectará físicamente.

Tenemos que aprender la calma para alejarlos de la ansiedad que sin llegar a ser una patología como la neurosis, puede convertirse en una forma de personalidad impulsiva, ansiosa en todo lo que quiera alcanzar.En principio existe una ansiedad común a todos que se traduce en prevención, por ejemplo al encender un fósforo lo apagamos enseguida antes de que se consuma por miedo a quemarnos, como este hay miles de ejemplos que den una idea de esta ansiedad que no es más que el instinto de supervivencia y está muy lejos de la ansiedad dañina, aquella que nos destruye mentalmente imposibilitándonos razonar, esperar y a aceptar el lapso de tiempo necesario para que llegue el momento preciso en pos de cumplir el objetivo deseado.

Aprender a evitar la ansiedad sin esfuerzo significa un crecimiento y maduración personal, cabe destacar que la ansiedad y falta de paciencia es una característica infantil por eso si aún en la adultez continuamos con la ansiedad será necesario concientizamos que todavía no hemos crecido y madurado según nuestra edad cronológica.

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