La importancia de la siesta
La siesta es un período de tiempo que se debe tomar después del almuerzo en el que el cuerpo necesita de un descanso para retomar las actividades con mayor energía.
Este lapso de tiempo no debe ser mayor a cuarenta y cinco minutos porque es el tiempo suficiente para no entrar en un sueño profundo ya que se trata solo de un descanso reconfortante.
La importancia de la siesta está comprobada científicamente, de hecho en el centro de la ciudad de Buenos Aires se han creado siestarios a fin de que las personas puedan recurrir a ellos luego de almorzar, son lugares amplios con boxes con camillas donde el individuo puede descansar esta cantidad de minutos, luego recibirá masajes relajantes para volver a su trabajo de una forma más energizante.
Su cerebro se encontrará más activo posibilitándole un mayor rendimiento en sus labores hasta terminar el día laboral, además cabe destacar que el haber hecho una pausa importante con sueño suficiente y reparador habrá reducido significativamente su nivel de estrés.Además la siesta aporta beneficios para obtener una buena digestión ya que el proceso digestivo se realiza mayoritariamente satisfactorio cuando el cuerpo se encuentra descansando o reposando. Este concepto es ampliamente conocido porque todos sabemos que luego de haber almorzado o después de cualquier comida no se aconseja realizar actividad física por lo cual queda claro que hacer una siesta después de almorzar beneficia el sistema digestivo.
También se dice que dormir una siesta equilibra la temperatura corporal independientemente de la temperatura ambiente, pero en este caso debemos pensar que es un hecho subjetivo ya que no todas las personas responden a estos efectos de la misma forma porque ya no se trata de procesos digestivos o efectos sobre el sistema nervioso central. Entonces podríamos pensar que en épocas de verano con excesivo calor es posible que dormir una siesta aporte una mejor temperatura corporal si es que esta persona no sufre de transpiración excesiva.
